El 60% de las pérdidas auditivas en la niñez podrían evitarse con mayores controles médicos

La sordera es una condición en la que se da una pérdida de la capacidad auditiva, sea de manera parcial como la hipoacusia o total como la cofosis. Esto puede ser unilateral, afectando solo a uno de los oídos o bilateral, cuando ambos se encuentran comprometidos. En este último caso, la pérdida auditiva puede ser simétrica o asimétrica, siendo igual o no el grado de reducción auditiva de los dos oídos. “El desarrollo del habla y del lenguaje está directamente relacionado con la capacidad auditiva. La detección temprana de los problemas auditivos permite realizar un tratamiento que evite a futuro problemas comunicacionales en el niño”, mencionó Mónica Matti, fonoaudióloga para Gaes Centros Auditivos.

En Argentina, todos los niños tienen derecho a que se analice de manera temprana su capacidad auditiva. La Ley N° 25.415 de Detección Temprana y Atención de la Hipoacusia establece que a todos los bebés se les debe realizar la pesquisa neonatal auditiva antes de las 36 horas de nacido. “Con la revisión neonatal podemos conocer cuál es el estado de audición del bebé al momento de nacer y, en caso de que se presente alguna disminución de esta, se establece un protocolo de seguimiento para evitar que de niño termine con una sordera discapacitante. En el momento en que se detecta una pérdida en la audición, se comienza con la etapa de diagnóstico correspondiente acorde a la necesidad del paciente”, señaló Mónica Matti, fonoaudióloga para Gaes Centros Auditivos.

La pérdida de audición infantil puede deberse a diversas causas, entre ellas:
  • Genéticas
  • Complicaciones en el parto
  • Enfermedades infecciosas
  • Empleo de fármacos
  • Infecciones crónicas del oído o exposición al ruido

La mayor parte de los déficits auditivos permanentes que se manifiestan en el período neonatal son congénitos y, hasta un 80% de los casos se deben a alteraciones genéticas. También pueden deberse a factores que interfieren en el desarrollo del sistema auditivo durante la gestación como las infecciones congénitas: Toxoplasmosis, Rubéola, Citomegalovirus, Herpes, Sífilis o algunos medicamentos ototóxicos.

“La consecuencia más directa de la pérdida de audición, es la limitación que va a tener ese niño para poder comunicarse y desarrollar el habla. De ahí la importancia del diagnóstico y tratamiento para permitirle al paciente infantil un ingreso escolar y una sociabilización con sus pares menos compleja”, agregó Mónica Matti, fonoaudióloga para Gaes Centros Auditivos.

A nivel mundial, hasta 5 de cada 1000 niños nacen con una pérdida de audición discapacitante o la sufren en la primera infancia. En el ingreso escolar la realización de una audiometría permite identificar déficits auditivos que pueden llevar a un bajo rendimiento escolar.  A su vez, la educación infantil asociada a la inclusión de niños y adolescentes con discapacidades auditivas, es fundamental para que puedan convivir con su condición en ambientes de igualdad y desarrollo sin discriminación.

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