Recomendaciones para pacientes obesos en momentos de COVID-19

El aislamiento social, preventivo y obligatorio es una medida excepcional que el Gobierno nacional adoptó frente a un contexto crítico, con el fin de proteger la salud pública de todas las personas que habitamos el país. Solo podemos realizar desplazamientos mínimos e indispensables para aprovisionarnos de artículos de limpieza, medicamentos y alimentos.

Desafortunadamente, mientras todos estamos cumpliendo la cuarentena obligatoria, vemos afectadas nuestras actividades diarias. De la misma manera, las pautas acompañantes al tratamiento médico indicadas a los pacientes con obesidad se verán modificadas. Por eso, los profesionales de la salud continúan acompañando a los pacientes en esta etapa de aislamiento social de manera online, donde el plan alimentario, la actividad física, y el manejo de las emociones deberán ser adaptado a la situación de semi presidio que todos padecemos.

Alimentación y nutrición

Los principales síntomas de COVID-19 se acompañan de anorexia, ingesta inadecuada de alimentos y un aumento de la deshidratación que puede conducir a hipotensión; por éste motivo es de suma importancia monitorear y controlar el adecuado consumo de alimentos, así como la ingesta de agua, ya que es vital para nuestro cuerpo.

Por el momento no tenemos disponible ningún tratamiento médico específico para este nuevo virus, tampoco gozamos la dicha de que el consumo específico de determinados alimentos o seguir una dieta particular pueda prevenir ni disminuir el riesgo de contagio en personas sanas. Por lo tanto, en personas enfermas como los pacientes con obesidad, el plan alimentario no se verá modificado en relación a las indicaciones realizadas por el Lic. en nutrición previo al aislamiento.

En cuanto a la elección de alimentos y bebidas, fomentamos el consumo de alimentos de origen vegetal como frutas, hortalizas, legumbres, cereales y sus productos derivados como el pan o la pasta, arroz y otras semillas, principalmente en sus variedades integrales, frutos secos y aceite de oliva, especialmente el virgen extra y alimentos de origen animal como carnes, pescados, huevos, quesos y otros productos lácteos.

Actividad física

#QuedateEnCasa es una medida segura para reducir la transmisión del COVID-19. Sin embargo puede tener consecuencias negativas no deseadas en los pacientes ya que puede conducir a una reducción de la actividad física, contribuye a la ansiedad y la depresión. Es probable que la estadía prolongada en el hogar pueda conducir a un aumento del sedentarismo, a pasar demasiado tiempo sentado o acostado para entretenerse con juegos, televisión o dispositivos móviles y por lo tanto, la reducción del gasto energético será ineludible.

Por lo tanto, existe una sólida justificación para que continuemos con la actividad física pero adaptada al hogar y a cada persona (no es lo mismo niños, ancianos, ni aquellas personas que hayan experimentado síntomas de enfermedad o sean susceptibles a enfermedades cardiovasculares o pulmonares).

La mejor recomendación es continuar con los 30 minutos diarios practicando ejercicios seguros, simples y fáciles de implementar de acuerdo a los niveles de condiciones física individuales, solo por mencionar algunos: ejercicios de fortalecimiento, actividades para el equilibrio y el control, ejercicios de estiramiento o una combinación de todos ellos. Se puede realizar una caminata en la casa, mover los brazos levantando y cargando comestibles, alternando estocadas de piernas, subiendo o bajando escaleras, o haciendo sentadillas. También se puede buscar en internet diferentes rutinas de ejercicios, coreografías de baile y clases de yoga para que, de alguna manera, se mantenga el cuerpo en movimiento.

Manejo emocional

Desde los primeros días del mes de enero, las noticias sobre la pandemia empapelan nuestras mentes dándonos un pronóstico temible y preocupante para todos. Ante esta situación de sobreinformación y confusión mediática, es fundamental la telemedicina. Los profesionales de la salud debemos seguir atendiendo de manera remota para acompañar y contener el aislamiento social que sufren los pacientes. Las personas obesas se encuentran dentro de un grupo de riesgo aumentado de padecer complicaciones generadas por el virus y de morir, por lo que es muy probable que les genere cuadros de ansiedad inevitables.

Es muy importante motivarlos a realizar diferentes técnicas de relajación, como la respiración profunda, la meditación, el mindfulness y la autoconciencia que les permitirán tomar conciencia del aquí y el ahora, no olvidándose de lo que realmente es muy preocupante para ellos que es su enfermedad de base. Se aconsejan actividades placenteras o agradables para las que no se suele tener tiempo, como leer o ver una película, sin olvidarse de cumplir con la rutina diaria de ejercicios. Esta pandemia nos obliga a quedarnos en casa, aprovechemos la oportunidad para pasar más tiempo en familia y compartir momentos de ocio, compartiendo juegos de mesa, escuchando música y bailando.

Por último, cabe destacar la importancia de tener presente la diferenciación del horario de los días entre semana y los del fin de semana, intentando mantener una rutina de lunes a viernes, aunque haya que quedarse en casa y programar actividades, sobre todo las de las mañanas. Esto ayudará a no perder el control sobre el ritmo circadiano y los tiempos de vigilia y sueño. Cumplir con los horarios de las comidas y encontrar alguna técnica de pausa y distracción ante cada impulso de picotear al tener tanto tiempo libre. ¡Que el aislamiento no altere nuestros hábitos saludables!

Por la Dra. Virginia Busnelli (MN 110351), Médica especialista en Nutrición. Directora Médica de CRENYF

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